Un año despuèS Si uno recorre Pisco, puede ver aquí y allá cuadrillas de trabajadores llevándose escombros que no se sabe si son los de antes o son recientes. Después del cataclismo, además de los muertos, 17 mil inmuebles quedaron destruidos y hubo 80 mil damnificados. Lo que se ha hecho en los últimos 11 meses es levantar los escombros de todos los edificios que se cayeron y luego derribar los que ya estaban a punto de colapsar. La reconstrucción propiamente dicha, entendida como empezar a levantar lo que se cayó, apenas está empezando. Juan Mendoza, alcalde de Pisco, ha enfrentado varias acusaciones desde que el desastre ocurrió: desde haber dejado malograr alimentos, haber firmado contratos dudosos con empresas que realizan obras en la ciudad, hasta entregar módulos de madera agujereados por los que pagó demasiado. Dice que no tiene miedo a que lo investiguen porque no ha cometido delitos. Sin embargo, hay población descontenta con su gestión y el 15 de agosto –cuando se cumpla un año del desastre– harán una marcha contra él y otras autoridades. En muchos lugares nos dijeron "Juanito no reconstruye nada".
Hasta el momento el gobierno ha invertido 1,123 millones de soles en el sur peruano, según cifras del Ministerio de Vivienda. De ellos, 377 millones en la emergencia y 745 en la etapa de reconstrucción. También se habrían entregado 10 mil títulos de propiedad. El ministro Enrique Cornejo también dijo esta semana que "la reconstrucción del sur está avanzada en 40%". La cifra alcanza para la polémica: el presidente de la región Ica, Rómulo Triveño, dice que sólo hay un avance del 4%. "La reconstrucción es una farsa", calificó.
Mea culpa. Cornejo reconoce fallas en el diseño de Forsur. Fuente: Revista Domingo del diario La Repùblica |